sábado, enero 27, 2007

4.1 De Valdivia a Neuquén

19/01/07

Comencé el viaje el lunes 15 de enero a las 12:30 horas. Tomé el camino de ripio que lleva hasta Los Lagos, pasando por Antilhue, y bordeando el río Calle-Calle. En ese pueblo aparecí tipo 16 horas; compré galletas y fui a la sombra de unos árboles en la plaza. Pasó un hombre que me saludó "hello" y me preguntó cuál era mi ruta. Dijo que él también había sido "caminante" y que en 1983 fue a Brasil con un amigo. Me pidió unas "chauchas" y le conté que ya no me quedaban monedas, y que todo el dinero lo había cambiado por pesos argentinos.
Como a las 18 horas llegué a la ciudad de Los Lagos. Se veían grupos de personas bañándose en el río. Fui a una estación de servicio a cargar agua y luego a un negocio a comprar una bebida, maní y galletas. Proseguí el viaje y crucé la carretera Panamericana. Un camino pavimentado une Los Lagos con Panguipulli. Me detuve sobre un puente desde el cual se ve una casa con hermoso jardín que llega hasta el arroyo. Praderas con vacas; recordé la ruta Los Muermos - Fresia. Alrededor de las 20:30 horas me metí en una entrada a un costado de una casa. Allí pasé la primera noche.

21/01/07

No dormí bien. El perro de la casa ladraba mucho. Me dio tanto calor que me saqué las calcetas. Al día siguiente amaneció nublado y con garúa. Me abrigué y me puse el gorro de lana y la bufanda. Desde Valdivia venía resfriado. Con el pedaleo me acaloré y la transpiración se me helaba. A media mañana pasé a comprar chocolate y leche a un negocio. Como a las 13 horas arribé a Panguipulli y descendí una gran bajada hasta el centro. Allí compré frutas, pan y dos huevos. Luego fui hasta la playa, en donde almorcé. Una jovencita con rasgos mapuches me hizo una encuesta para el municipio -sobre turismo local. Después, me bañé brevemente en el lago. Habìa mucha gente y estaba muy caluroso.
Posteriormente, preparé mis cosas y volví al centro. Entré a la oficina de información turística y una muchacha me entregó un mapa y las indicaciones para el tramo Pto. Pirihueico - San Martín de los Andes. Comencé a pedalear pasadas las 17 horas y continué por los 26 km de camino pavimentado que bordea la ribera norte del lago. Pasé al lado de un estadio en donde se realizaba el Parlamento Mapuche de Koz-Koz. En el camino había bastante presencia policial y unos conos naranjas separaban ambas vías de la ruta.
Un poco más allá de donde comienza el ripio y al frente de un gran socavón hecho en el cerro, me detuve para acampar. Es un plano con huellas de camiones, y con arbustos en los costados. El suelo era de arenilla; bastante cómodo. Hice fuego y preparé sopa y un té. Me acosté pasadas las 22 horas. Se escuchaban pequeños derrumbes de piedras. Unos metros antes, hay un arroyo con aguas cristalinas.

22/01/07

Por la mañana hice fuego y tomé un té. Como a las 10:30 reinicié el viaje. Ese día fue duro: camino malo, mucho calor, varias subidas y moscardones negros con chaqueta naranja picándome todo el tiempo. Me detuve en una placita en el empalme hacia el lago Neltume. En un negocio compré galletas, leche y un durazno. Llegaron unos mochileros -parece que eran scouts- y un par de lolas, que esperaron locomoción. Proseguí; en el camino hay una entrada hacia el salto de Huilo-Huilo. Después de pasar por el pueblo de Neltume subí por un corredor tapado de árboles. Allí crucé con un grupo de ciclistas que venían de San Martín. Uno de ellos paró para conversar. Por ahí están construyendo un edificio de madera, de nueve pisos, entre medio de un tupido bosque. El lugar se llama "Montaña Mágica".
Arribé a Puerto Fuy como a las 17:30. Es un hermoso lugar, con extensas playas.
Tomé el transbordador de las 18 horas, y me cobraron $ 3.000. Un trío de chicas trasandinas me pidió que les tomara unas fotos. Al rato, me puse a conversar con una de ellas. Son de la provincia de Buenos Aires y con la que conversé más es de una localidad cercana a La Plata. Trabaja y estudia Ciencias Económicas. Tiene 25 años y es soltera. Las otras dos son "maestras" y se conocieron turisteando por el norte argentino. Luego apareció una pareja de adultos mayores, que nos prestaron unos binoculares. Ellas me dieron agua y muchos ánimos para continuar mi viaje.
Tras una hora y media, atracamos en Puerto Pirihueico. Fui a un local -atendido por una lola gótica- y compré snack mix y pan. Luego me puse a conversar con un tipo que es de Temuco y viene los veranos a supervisar unos hospedajes, cabalgatas, etc. Se llama Ricardo y me indicó dónde acampar y conseguir agua. También me describió el camino hacia San Martín. Acampé al lado de un viejo lanchón varado. Hice fuego y preparé sopa y té. Me acosté como a las 23 horas y dormí muy bien.

23/01/07

El jueves 18 de enero me levanté, hice fuego y tomé desayuno. Había comprado una mermelada. Tomé una fotografía y desarmé el campamento.
Inicié la marcha como a las 12:20 horas. Avancé unos kilómetros e hice el trámite en la aduana chilena. Proseguí y crucé la frontera (paso Hua Hum) como a las 13:30 h. Unos 15 minutos después, pasé al control argentino. El camino es de ripio y está en buenas condiciones. Va por un costado del lago Lacar. Bastante gente de paseo. A eso de las 15 horas, al cruzar un río, entré por el camino que va a una estancia. Me coloqué en la sombra de unos árboles y bajé a lavarme al arroyo. Luego, comencé a preparar las cosas para cocinar fideos. En eso, apareció una señora grande, gorda y rubia, junto con un joven; ambos se habían bajado de un auto. Me indicó que eso era propiedad privada y que podía hacer cualquier cosa, pero fuera del cerco. Le expliqué que sólo comería algo y seguría mi camino. Parece que me iba a dejar, pero preguntó si haría fuego. Le contesté que cocinaría unos fideos con mi cocinilla a gas. "Fuego si que no", dijo y me pidió que me retirara. Guardé las cosas y fui a una sombra que estaba fuera de la propiedad, pero no a orillas del río. Hacía mucho calor y corría viento. Hice un fuego, pero comenzó a extenderse hacia un pastisal seco. Me asusté y le arrojé el agua que tenía en la olla. Finalmente, calenté la comida con la cocinilla a gas. Después de almorzar, continué por la ruta, la que iba alejándose del lago. Comencé una cuesta con muchas vueltas, la que en gran parte hice a pie. Es bastante larga, y está rodeada de tupidos bosques. Pasada la cima, el descenso es por un paisaje diferente, con menos árboles. Luego de algunas lomas y planicies, vino la gran bajada a San Martín, que está como en un hoyo. Después de una curva cerrada, no pude esquivar una gran piedra -iba muy rápido- y la rueda delantera dio un golpe y giró. Ante la inminente caída, puse las manos y di unas vueltas de carnero. El músculo gemelo de mi pierna derecha se golpeó fuerte contra algo de la bici, y mi canilla izquierda contra una piedra grande. Quedé todo entierrado y los automovilistas que pasaron me consultaron si estaba bien. Eso fue tipo 19 horas. Media hora más tarde, llegué a la ciudad de San Martín de Los Andes. Busqué la plaza principal y llegué a la oficina de Información Turística. Allí me indicaron que existían dos camping, que el más cercano -del ACA- cobra $ 15, y el otro -uno "agreste"- $ 13. Di unas vueltas por los alrededores. En la plaza había una feria artesanal y música en vivo, sobre un escenario.
Me encontré con las chicas que conocí en el transbordador.
Aunque distaba de mi presupuesto para camping (máximo $ 10), decidí ir al del ACA (Automóvil Club Argentino). Puse mi carpa al lado de la de unos muchachos que se veían "buena onda". Posteriormente, fui a darme una larga ducha con agua caliente. Finalizada, en la carpa me puse mi ropa "de salida".
Esa noche, mientras armaba mi carpa, un italiano que acampaba al frente, ofreció ayudarme. Se llama Andrea y es de Génova, en la Liguria. Andaba solo y venía de visitar parientes en Buenos Aires y Viedma. Tiene 28 años y es soltero. Dijo que estaba muy contento con su viaje y que quería conocer hasta Tierra del Fuego. Opinó que en Italia es mejor vivir de la cesantía que trabajar, ya que los puestos los ocupan los inmigrantes, que son "regalones" del Estado. Le recordé que hay muchos latinoamericanos viviendo allá. Coincidimos en que a los argentinos les gusta gozar la vida. Le conté sobre los problemas de salud mental que hay en Chile, sobre todo en Santiago.
Me puse a conversar con los vecinos, que estaban bebiendo Martini blanco en un melón tuna, con hielos y rebanadas de limón. Delicioso. Ellos son de General Roca, de la provincia de Río Negro. También me convidaron arroz con atún y salchichas. Cuando se acabó el trago, fueron a comprar vino tinto y más hielo. Más tarde, uno de ellos hizo un pito con paraguaya prensada. Los tres rondaban los 25 años. Tocaron la guitarra. Cerca de las dos de la madrugada se fueron a un pub y yo me acosté. Conversamos sobre las dictaduras en ambos países y las diferentes derivaciones. Uno se asombró de que anduviera en una bici tan común y "de mujer".

25/01/07

El viernes 19 fui temprano a realizar compras al supermercado. Es curioso que en San Martín no existen señales de pare ni de ceda el paso. Había muchísimo tráfico vehicular. Tampoco se veían policías controlando el tránsito. Sin embargo, parecía no haber mayores problemas. De regreso al camping, me encontré con Natalia y Matilde, que venían despertando.
Me convidaron "tartas fritas" (sopaipillas) y conversamos un rato acerca de nuestras vidas.
Tipo 12:30 comencé a realizar una mantención a la bicicleta. Tanto mis vecinos como las muchachas se habían acostado de madrugada, pues fueron a un pub-discoteca. A eso de las tres de la tarde, les ayudé a los muchachos a llevar sus cosas a la portería. Allí me encontré con la primera de las chicas que conocí en el transbordador (creo que se llama Graciela). Me presentó a su amiga, con la que estaba alojando. Me dio nuevamente ánimos para que siguiera mi viaje.
Caminamos hasta la playa, en donde los chicos compraron agua caliente. Fuimos a tomar mate a una plaza y conversamos sobre historia política de Chile. Al rato llegó el más flaco en su auto y me invitaron a un asado que harían en un camping en el lago. Les expliqué que prefería descansar.
A esa altura, producto de lo caro del camping, estaba pensando acortar mi viaje, ir a Zapala y volver a Chile.
Partí nuevamente a comprar al super y caminé de regreso hasta el camping: un poco antes estaba estacionado el carro del flaco; sólo uno estaba dentro, pues los otros dos andaban comprando carne. Volvió a despedirse y me contó que se llama Gustavo.
De regreso en el camping me preparé unos emparedados y escribí un poco. Como a las 19:30 fui a tomar fotos a la plaza principal y a comprar al supermercado. Luego me puse a escuchar a una banda que hacía cover de temas rockeros.
Estando en eso se me acercó un joven austriaco -llamado Pauli- que me había visto llegar al camping en bici. Él quería saber acerca de mis viajes. Le conté que yo había tenido un abuelo austriaco de apellido Demuth. Me señaló que ese es un apellido bien considerado en su país y si sabía lo que significaba. "Humilde" le contesté y él lo corroboró. Me explicó que su apellido significaba "esquina exterior de la casa". Además, me informó que había un camping de una comunidad mapuche, que está siguiendo la playa. Según él, cobran dos o tres pesos por noche. Después de despedirse, me fui en la bici al camping, comí algo y me acosté. La gente dejaba sus cosas fuera de las carpas, y nunca supe de algún robo.

26/01/07

El sábado 20 me desperté a las ocho de la mañana, me afeité en el baño y partí a comprar pan. De regreso, tomé desayuno. Desarmé la carpa y preparé el equipaje. Pasé a pagar el camping y comencé a pedalear a las 11:45. La salida de San Martín hacia Junín de Los Andes es una larga subida, con un par de niveles. Me fijé que había un camping antes de salir de la ciudad.
Pedaleé hacia el norte y llegué a Junín como a las 14:30. Compré víveres en un mercado y me fui a almorzar a la plaza. Descansé tendido en el pasto.
Llegó una pareja de ciclistas y el tipo con acento extraño me preguntó si yo iba para el sur, pues él estaba buscando compañía para recorrer la zona austral de Argentina y Chile.
Retomé el viaje a las 16:30 horas y avancé hacia el empalme que va a Zapala. Un poco más hacia el este comenzó una subida de varios kilómetros.
En la bajada paré en un mirador para observar los cóndores, y había una familia de chilenos. Una señora dijo: "pero si los cóndores son chilenos, qué hacen acá"?... qué bruta. Una muestra más de la estupidez nacionalista. Continué hasta llegar a un río, un lugar llamado La Rinconada. Ahí hay un puente con una sola vía. Abajo había una familia levantando una carpa y otra que estaba en un auto.

27/01/07

Le pregunté al del auto por dónde bajar. Arribé y me puse a conversar. Era una familia de Zapal que había parado para que los hijos intentaran pescar. Iban de regreso de las vacaciones. Viven frente al supermercado La Anónima y el tipo es militar. Ofreció su casa por si pasaba a comprar, para dejar la bicicleta. Me regaló una botella de agua mineral. Posteriormente, instalé mi carpa bajo un árbol, al lado de un cerco y a la orilla del río. Mis vecinos andaban en un furgón y en un auto. Eran cuatro adultos, varios jóvenes y un niño pequeño. Morenos, humildes y con aires campesinos. Pusieron música a gran volumen: chamamé y Horacio Guaraní. Después, uno de ellos cantó con la guitarra. Hice fuego y preparé arroz y un huevo. Calenté agua para un té, pero se me dio vuelta. De noche, se llenó de mosquitos. Del árbol caían semillitas negras y gusanitos verdes.
A la mañana siguiente, me desperté a las ocho de la mañana. Tomé desayuno y, mientras preparaba mis cosas, llegaron tres grupos de gringos pescadores. Uno de los guías argentinos -un cuico- comentó que habíamos acampado en pleno baño.
Pasó un jinete vestido de gaucho -con boina- que acompañaba a una gringa que montaba otro caballo. Pidió que bajaran la música, para que no se espantara el animal.
Inicié el pedaleo a las 11:45 h., y al poco rato llegué a la ruta 40. Allí tuve que andar hacia el sur por un camino recto y plano. Tipo 14:30 horas me detuve a almorzar bajo un árbol. Comí pescado en conserva. Descansé y a las 16 h. retomé el pedaleo. Pasé por el empalme a la ruta 50 (camino de tierra) y había un letrero que decía: "Intransitable". Seguí por la carretera y llegué a una curva desde donde se divisaba un lago. Bajé hasta un trébol de autopistas, y me metí a la ruta 237. Una subida de 15 km con muchas curvas y harto tráfico (Coyancura). Fueron más de dos horas.
Llegué a la cima pasadas las 20 horas y avancé hasta después de las 21. Esa noche acampé en una explanada a orillas de la ruta, protegido del viento por unos montones de tierra.

28/01/07

El lunes 22 desperté a las ocho de la mañana. Ordené las cosas e inicié la marcha a las 10 A.M. A las 12:20 arribé a Piedra del Águila, en donde entré a comprar pan, galletas y jugo. Fui a una estación de gasolina y me coloqué bajo la sombre de los árboles de un estacionamiento. Habían personas capeando el calor. Una hermosa muchacha de rasgos indígenas estaba vendiendo artesanías. Con lo último que me quedaba de gas, me cociné unos fideos con huevo. Allí me puse a conversar con un grupo de chicos que esperaban el autobús escolar para llevarlos a la escuela en Junín. Venían de un pueblo llamado Mencué, en la provincia de Río Negro. Uno de ellos me regaló una "tarta frita". Otro me contó que descendía de mapuches por vía materna, y que su abuelo cuidaba un campo. Me convidaron bebida cola. Una señora que andaba en un auto con su marido se acercó para preguntarme sobre el viaje. Explicó que a ella le causaba curiosidad cuando veía a los ciclistas en el camino. Me regaló una manzana.
Cerca de las 16:30 fui al baño y luego a llenar las botellas con agua. Cuando estaba por partir, un tipo me conversó. Quería saber de dónde venía y hacia dónde iba. Usaba el "chi" que escuché el verano pasado en la carretera Austral. Al despedirnos me dijo: "suerte hermano".
Continué el viaje y anduve muchos kilómetros en línea recta. Pasadas las 20 horas no se veía ningún lugar para acampar. Vi que había gente en un ranchito a orillas del camino. Justo iba saliendo un auto con unos tipos con pinta de gauchos. Les pregunté que dónde había un lugar para acampar. Me señalaron que 3 km más adelante había un aparcadero usado por los camiones, con escombros. Llegué tipo 21:30 y armé la carpa en un alto, cerca de un cerco, para poder encadenar la bici. Esa noche corrió mucho viento y llovió en forma intermitente. No dormí bien.
El martes 23 desperté a las ocho de la mañana. A las 10:15 inicié el pedaleo. Corría un viento fuerte desde el oeste. Llegué a Picún Leufú (ciudad del viento) a las 11:35. Pregunté al guarda parques dónde acampar, y me señaló que ahí mismo, detrás de la caseta habían fogones entre los árboles. Primero me metí en el pueblo, a buscar víveres en unos "autoservicios". De regreso en el área de camping, realicé una limpieza del terreno y me puse a cocinar. Almorcé como a las 14 horas. Al agua caliente la iba a buscar al servicentro que estaba al lado, en donde además usaba el baño. Después dormí un poco la siesta. Muchas familias en vehículos se detenían, bajaban sus sillas plegables y comían algo. Un caballero que andaba con su mujer en un camión-casa rodante se acercó a saludarme y a preguntar si estaba todo bien. Eran de Mar del Plata y vestían con bombachas, alpargatas y boinas. Como a las 17:30 preparé la once y escribí un poco. Se levantó un viento muy fuerte y los árboles crujían. Hacia el anochecer ya no quedaba nadie más que yo. Armé la carpa detrás de un árbol grueso y de uno de los fogones de ladrillos, para protegerme del viento. Hice un piso con cartones y encadené la bici a la parrilla. Esa noche dormí bien.
El miércoles 24 en la mañana preparé las cosas y estuve listo a las 11 horas. Cargué agua en la estación de servicio y conversé un poco con unos tipos de Neuquén que habían ido a pescar.
Extrañamente ahora el viento soplaba desde el este, y me llegaba de frente. Como en el camino no había árboles ni sombras para parar a almorzar, avancé hasta Villa El Chocón. Llegué a las 15 horas y hacía mucho calor. Hice un pequeño recorrido y volví hacia la playa. Es un balneario hermoso, con construcciones nuevas, pero hay pocos árboles o están muy chicos. Conversé un poco con un señor que andaba paseando con su familia. Él me explicó que en el camino hacia la ciudad de Neuquén había balnearios ribereños en Arroyito, Senillosa y Plottier.
A continuación, bajé y me metí al agua. Estaba muy agradable; nadé y me tiré unos piqueros. Me salí para secarme al sol y para mirar las lolas. En general, las argentinas son bellas y tienen buena postura corporal. Poseen lindo trasero y se saben lucir. Pero también hay mujeres -sobre todo mayores- muy gordas y "estropeadas". Ya seco, subí a donde tenía la bici y comí lo que traía en la olla. Tomé una foto y reinicié el viaje.Más adelante pasé al lado de una planta para la elaboración de agua pesada. Luego llegué al empalme de la ruta 22 y a Arroyito. Había mucho tráfico de camiones y buses, por lo que tuve que ir más por la berma. Tipo 20 horas aparecí en Senillosa; le pregunté a un par de muchachos cómo llegar al balneario. En el trayecto, pasé a comprar a un boliche pan y una gaseosa. Arribé al camping y lo recorrí entero. Conversé con los chicos de seguridad y habían dos hermanos que eran hijos de chilenos. Me explicaron el funcionamiento del camping municipal. Armé mi carpa cerca de los baños y me fui a duchar. De regreso, comí pan y galletas y quise tomar té. Le fui a pedir agua caliente a las vecinas, un grupo de muchachas (de 15 a 17 años) que eran cuidadas por la mamá de una de ellas. Mientras calentaba el agua nos pusimos a conversar. Ella y su marido son chilenos, de Victoria, pero hace 25 años que viven en Neuquén. Él es taxista. El hijo mayor es chileno, pero el resto nació en Argentina. Ella es hija de un marino y estuvo en la isla Quiriquina. "Pelamos" a los chilenos, su manera de ser: clasistas y racistas. Afirmó que se siente mejor en la Argentina y que en Chile no podrían haber disfrutado de todas las cosas por ser ellos gente sencilla. Como a medianoche nos pusimos a jugar a las cartas: algo llamado "remi". A los 51 puntos. Al final gané yo (y eso que por lo general no me gustan los juegos de salón). Una de las lolas era una flaca que me gustó. Ella estaba pinchando con un chico que era del pueblo y que estaba allí. Como a las dos de la madrugada me despedí y fui a lavarme los dientes. Al regresar, los tipos que estaban en el sitio de al lado me invitaron a tomar cerveza. Era un grupo de amigos del pueblo, que andaban pescando en el río. Uno de ellos, apodado Pepino, estaba en carpa, con su compañera e hijos. Me convidaron carne de trucha y vino tinto. Según ellos, el primer corte de ruta lo hicieron en Senillosa a mediados de los noventas. También fumamos un poco de yerba. Pepino me invitó para que lo visitara en mi viaje de regreso. Me acosté como a las cuatro de la madrugada.
El jueves 25 desperté a las 8:30 horas. Tomé desayuno y preparé el equipaje mientras una colonia de niños jugaba y merendaba en los alrededores. Tomé una foto y pagué la noche (US$ 3).El cuidador del camping me convidó agua caliente. Me despedí de la señora, de la flaquita y de Pepino. Éste me indicó cómo ubicarlo el lunes. Partí a las 10:45. Pedaleé unos 15 km hasta Plottier y otro tanto igual hasta la capital. En la ruta, le pregunté al guardia de una empresa cómo llegar al Parque Industrial. Subí por una calle y consulté a una pareja... llegué a una rotonda y tomé la carretera hacia Centenario. A los 7 km estaba el área, y casi al final, a mano izquierda, la fábrica Fasinpat (ex Zanón). Eran las 13:25 h.

01/02/07

Al principio me dijeron que lo mejor era regresar a la mañana siguiente, y que podía ir a acampar al balneario de la ciudad. Uno de la portería que era originario de Concepción me aconsejó que esperara hasta las 14 horas, al cambio de guardia. Ahí se produjo una asamblea informativa. Apareció Cares, un moreno grandote, gordo y con moñito. Es de Villarrica y nació el 64. La asamblea se hizo a la sombra de unos árboles, en una placita al lado de la caseta de guardias. Cares me llevó a conocer las instalaciones, desde el empaque y selección hasta donde llega la materia prima: arcilla. Después de la explicación técnico-productiva me contó algo de la historia y del modo de funcionamiento. De los 470 trabajadores, sólo hay 40 mujeres. Se reparten en tres turnos de ocho horas cada uno. Sábado en la tarde y domingo sólo funcionan unas pocas. En verano, para que los turnos tengan vacaciones, la jornada se alarga a 12 horas diarias. Hay 36 secciones y cada una elige un Coordinador. Ellos, a su vez, forman el Consejo Coordinador, que es el órgano conductor. El principal objetivo es evitar la formación de burócratas. Los cargos son revocables y existe la intención de rotar en las funciones. Luego del recorrido, Cares -oriundo de Villarrica- me llevó a la habitación para las visitas; un ex camarín habilitado con cuatro camas y una cocinilla a gas. En las paredes habían varios afiches sobre luchas pasadas, y otros en italiano (también un autoadhesivo de la CNT). Me recosté a descansar hasta que alrededor de las 19 horas llegó una pareja de mochileros que venían de estar en Puerto Madryn y en El Bolsón. Rosa tiene 37 años, es socióloga y trabaja en la empresa de electricidad. Alejandro es profesor primario y estudia para enseñar biología en la secundaria. Ambos son militantes de izquierda. Después de conversar un rato, como a las 22:30 fuimos a la cocina. Allí conocimos a Blanca -nacida en Villarrica- una de las cocineras y activa luchadora social. Ella nos dio puré con carne. (Después del recorrido, Cares me había llevado al comedor, en donde me dieron un emparedado de carne). (A las 16:30 yo me había dado una ducha en el baño de la fábrica, y, después, una afeitada). Blanca nos contó su historia: nació en Villarrica en una familia acomodada. Su padre era un comerciante que tenía varios hios huachos en los alrededores. Ella se cuestionaba por qué los demás no gozaban de la vida que ella tenía debido a su posición social. Fue activista de izquierda en la escuela, y tuvo la posibilidad de ir a estudiar a Cuba antes del golpe. Los milicos la detuvieron por tres meses y la tenían con agua hasta las rodillas, con las manos atadas a la espalda y una permanente gota de agua que le caía en la cabeza. La soltaron, pero con la amenaza de que si no "colaboraba" la encerrarían por otros tres meses. Ante eso, decidió huir hacia Argentina. Entró al despacho de su padre y le sacó 25 mil pesos de la caja fuerte. Esa sería su herencia. Fue hacia el lago Pirihueico y tomó una barcaza. Como en Argentina había muerto Perón, el viaje se retrasó. Fue terrible, pues pensaba que la venían siguiendo. Al cruzar la frontera, sintió un tremendo alivio. Pasó mucha hambre, pues no se atrevía a comprar nada. Tuvo la sensación de que se le pegaba el estómago. Por eso ella no soporta que alguien pase hambre. Actualmente una de sus hijas trabaja en la fábrica, en el laboratorio. Todos tienen estudios y oficios, y la acompañan en las luchas sociales. Después nos fuimos a dormir.
El viernes 26, en la mañana, fuimos a comprar a un boliche en la villa que está al otro lado de la ruta. Me llamó la atención una muchacha que atendía: bonita, delgada, con cintura de avispa y ancha de caderas. De ahí caminamos hasta la estación de servicios, en donde compré empanaditas con distintos rellenos. De regreso en la fábrica, fui al recorrido que le hicieron a los mendocinos, para tomar fotos. También estuvo una pareja de muchachos universitarios. El guía fue un joven llamado Pepe, que perdió un ojo por la represión policial en una jornada de protesta. Por eso usa gafas oscuras. Al final, nos sentamos en una mesa y conversamos. Nos contó que si bien hay una pluralidad de corrientes ideológico-políticas, los más activos son los trotskistas (PO, MST, PTS). De todas ellas, los más reconocidos por su influencia son los del PTS. Después, entramos a la oficina de Prensa y Difusión, en donde pude usar internet. Allí hablé con Marcos, uno de los que labura ahí. Otros andaban de vacaciones, y los que estaban, tenían que ayudar en selección y empaque.
Tipo tres de la tarde almorzamos un arroz con huevos que preparé en la habitación. Los chicos hicieron una ensalada de tomates. A continuación descansamos y charlamos hasta las cinco y tanto.
Tipo seis de la tarde tomamos un autobus que nos llevó hasta el centro de la ciudad. Caminamos hasta la oficina de información turística, en donde nos regalaron unos mapas. Después, fuimos a un parque, en donde compré maní confitado y miramos la feria artesanal y libros usados. Hay un monumento a las "delegadas" de Evita. Nos sentamos entre los árboles y fumamos un pito. Seguimos hacia otro parque. En una esquina había una botillería. Alejandro compró una cerveza negra y yo unas papas fritas. El dependiente se sorprendió cuando Ale le contó sobre mi viaje en bici. Nos tomamos la cerveza en la plaza. Al terminar, caminamos de regreso a otro parque, en donde estaba comenzando un show de tango. Por poco a mi lado se sienta una joven delgada, hermosa, con rasgos exóticos, pero un viejo le dijo que por ahí tenían que pasar los bailarines. Vimos unos pocos bailes, entre ellos unos con un bailarín chileno, y nos retiramos. Tomamos el bus y llegamos a la fábrica como a las 22:30. Partimos al comedor y estaba Blanca, pero se veía cansada. De todas maneras nos dio un plato de carne con fideos. Nosotros llevamos los tomates que nos quedaron del almuerzo. Al finalizar, nos tomamos unas fotos con ella. Nos regaló pan, queso y jamón, para que tuviéramos para el desayuno. Posteriormente nos fuimos a dormir.
El sábado 27 de enero me desperté a las 8:45 h. Como una hora más tarde estábamos tomando desayuno. Esa mañana la pasamos conversando de política y tomando mate con galletas. Cerca de las 14:30 h salimos con Ale hacia la villa en busca de cerveza. Compramos una y la fuimos a tomar a una placita. Me relató su experiencia de militante en Mendoza, su estadía con los del MST en Brasil y la historia de los Montoneros. Acabada la cerveza nos dormimos una pequeña siesta tumbados sobre unos balancines de madera. Yo había comprado unas ramitas saladas que estaban un tanto añejas. Cuando regresamos a la fábrica, Cares nos dijo que uno de los de Prensa -Kiko- que además es Secretario General de la cooperativa, estaba en empaque. Conversamos con él y nos agradó, pues es un tipo más relajado, no milita en ningún partido y está menos sobreideologizado que los trotskos. Más tarde nos tomamos fotos con Cares. Los muchachos me dejaron víveres y un mate metálico.
Los acompañé a tomar el autobus y nos despedimos. Pasadas las 22 horas, fui al comedor y me regalaron un par de panes. Luego me fui a dormir.


(continúa...)

lunes, enero 15, 2007

4. Valdivia - Neuquén - Concepción - Santiago



Un mes y medio (del 15 de enero al 27 de marzo de 2007) (44 días)

Aproximadamente 2.000 km.




El 9 de enero llegué a Valdivia, a las nueve de la mañana, en bus. Allí estuve hasta el 15 de ese mes.